Las autoridades aseguran que el líder de la estructura criminal sigue oculto en una extensa zona montañosa del norte del país.
Las botas de policías y militares ya dejaron huellas en caminos de tierra, laderas y senderos ocultos entre montañas del norte de Honduras. Pero la cacería no termina. Aunque nueve presuntos integrantes del llamado “Cártel del Diablo” los capturaron, las autoridades reconocen que el verdadero objetivo sigue libre.
Buscan al hombre que, según las investigaciones, mueve los hilos de la estructura criminal y que logró convertir comunidades enteras y zonas boscosas en un escudo natural para evadir la captura.
La persecución ya no se limita a retenes o patrullajes, ahora los operativos se concentran en una búsqueda casi milimétrica.
Van por territorios donde, según la Policía Nacional, existen cuevas, cavidades subterráneas y refugios improvisados que estarían siendo utilizados por integrantes de la organización criminal para esconderse y moverse sin ser detectados.
El ministro de Seguridad, Gerzon Velásquez, confirmó que la operación se extendió por Olancho, Francisco Morazán, el sur de Yoro y sectores del este de Comayagua.
Esas son regiones donde las autoridades sospechan que la estructura mantiene corredores de movilidad y apoyo logístico.
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El líder del “Cártel del Diablo” se sigue escapando
Aunque el cerco policial ya dejó nueve detenidos, las autoridades admiten que la prioridad sigue siendo capturar al supuesto líder de la red criminal.
Sobre Estebán Gumercindo Ferrera pesa una recompensa de 500 mil lempiras, mientras equipos tácticos continúan internándose en áreas de difícil acceso.
Las investigaciones apuntan a que el cabecilla conoce perfectamente el terreno y logra sostener una red de movilidad clandestina en comunidades rurales, algo que complica la persecución.
De hecho, uno de los hombres considerados clave dentro de la estructura logró evadir inicialmente el operativo policial antes de ser arrestado horas después.
“Era uno de los participantes más activos y con mayor capacidad de movilidad”, reconoció Velásquez al referirse a uno de los capturados, originario de Santa Bárbara y considerado pieza importante dentro del engranaje criminal.

Cuevas, montañas y guaridas clandestinas
La búsqueda se volvió más compleja por las condiciones del terreno, lo que obligó a los cuerpos de seguridad a cambiar la estrategia.
Ya no se trata únicamente de recorrer carreteras o ejecutar allanamientos. Ahora los equipos especializados avanzan lentamente entre montañas, utilizando inteligencia territorial y recursos tecnológicos para tratar de ubicar puntos de refugio donde el líder del grupo podría estar escondido.
Las autoridades sostienen que el operativo podría extenderse varios días más debido a las enormes extensiones boscosas donde presuntamente se mueve la estructura.
Una estructura que todavía no cae completa
Las capturas son un golpe importante, pero en las autoridades existe la percepción de que el “Cártel del Diablo” aún no se desmantela completamente.
La insistencia de las autoridades en capturar al principal cabecilla refleja el temor de que, mientras él siga libre, la red pueda reactivarse o mantener operaciones clandestinas en distintas regiones del país.
Por ahora, la cacería continúa entre montañas, senderos ocultos y comunidades rurales.
Los cuerpos de seguridad siguen detrás del hombre que consideran el cerebro de una estructura que logró mantener en tensión a varias regiones de Honduras.
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