La audiencia dejó decisiones parciales: pruebas bajo resguardo, atención médica a Cilia Flores y sin fallo sobre el dinero para la defensa.
A las cuatro de la madrugada, cuando Nueva York todavía duerme, Nicolás Maduro ya estaba en movimiento. El traslado a la Corte del Distrito Sur de Nueva York ocurrió en silencio, sin cámaras, sin declaraciones, sin margen para improvisar. Horas después, frente al juez, lo que dominó no fue la palabra, sino el gesto.
Maduro habló poco. Apenas un “good morning” (buenos días) al entrar. El resto lo dijo su cuerpo: revisó papeles una y otra vez, se puso y quitó los lentes, se estiró, movió los pies, golpeó el suelo con el tacón.
No dejó de moverse, tampoco dejó de mirar. La escena contrastó con su primera comparecencia.
A su lado, Cilia Flores. Frente a ambos, el juez Alvin Hellerstein. Y sobre la mesa, una audiencia que prometía resolver una de las claves del proceso: cómo pagar la defensa, pero esa respuesta no llegó.
De interés: Suiza congela activos por 880 millones de dólares a Nicolás Maduro
Nicolás Maduro y la segunda audiencia
La Fiscalía no fue a perder tiempo. Llegó con una petición directa: blindar el expediente. Pidió limitar el acceso a las pruebas para evitar filtraciones que pudieran comprometer a testigos o beneficiar a acusados prófugos. El juez aceptó y fue la primera decisión que tomó en el proceso.
A partir de ahora, el material solo podrá ser revisado por los abogados y por Maduro, pero bajo condiciones estrictas. Nada de terceros, tampoco será de circulación libre.
El caso, desde ese momento, quedó más cerrado.

La pelea por el dinero que el juez no resolvió
Ahí estaba el punto más esperado. El dinero. La defensa insistió en que Maduro tiene derecho a pagar sus abogados con fondos propios o incluso con recursos del Estado venezolano.
El obstáculo, dijeron, no es económico, sino político: las sanciones de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) mantienen esos fondos congelados.
La defensa pidió al juez el acceso a esos recursos. Insistieron en que bloquear ese dinero vulnera su derecho a elegir defensa.
La Fiscalía respondió con otra línea: Maduro no puede usar fondos estatales y las sanciones no son arbitrarias, sino parte de una política de seguridad nacional.
El juez escuchó a ambas partes, pero al final, no falló. Dejó el tema abierto, sin resolución inmediata, en un movimiento que alarga la tensión del proceso y mantiene el caso en una zona gris: un acusado con recursos, pero sin acceso a ellos.

La decisión por la salud de Cilia Flores
En medio del pulso legal, surgió un tema distinto: la salud de Cilia Flores. La defensa pidió que se le realizara un examen médico, incluyendo un electrocardiograma, por dolencias cardíacas durante su reclusión.
El juez aceptó y fue la segunda resolución que tomó en esta segunda comparecencia de Nicolás Maduro y Cilia Flores.
Un proceso que avanza, pero no define
Capturados en Caracas en una operación militar de Estados Unidos el 3 de enero de 2026, Nicolás Maduro y Cilia Flores aparecieron en la corte vestidos de beige y con una expectativa clara: tumbar el caso. No ocurrió.
Salieron sin fecha para la próxima audiencia, sin decisión sobre el dinero para su defensa y con un proceso que, por ahora, sigue sin rumbo definido.
Pero sí dejó algo expuesto: el juicio no se mueve al ritmo de la expectativa, sino al de la cautela judicial. Maduro, acusado de delitos como narcoterrorismo y tráfico de drogas, enfrenta un proceso que podría extenderse por unos dos años.
Salió de la sala como entró: en silencio , pero esta vez con algo más pesado que los documentos que no dejó de revisar.
La certeza de que, por ahora, su defensa sigue atrapada en el mismo punto donde empezó: con dinero, pero sin poder tocarlo.
Lea también: Nicolás Maduro desde EE.UU.: “Estamos bien, somos unos luchadores”