Un operativo silencioso, una persecución en segundos y dos asaltantes atrapados cuando aún llevaban el botín.
El asalto comenzó como tantos otros en el transporte urbano: dos hombres subieron a una unidad, fingieron ser pasajeros y, minutos después, despojaron a los usuarios de sus pertenencias. No sabían que ese viaje sería el último para Las Mezas, la estructura criminal que durante semanas sembró miedo en las rutas de San Pedro Sula.
La División de Seguridad del Transporte Urbano logró capturar a dos peligrosos asaltantes, conocidos con los alias de “Jeison” y “Pánico”, integrantes de la banda criminal “Los Mezas”, minutos después de haber cometido un violento asalto en una unidad de la ruta 2.
Bajo el “Plan Comunidades Seguras”, la Policía Nacional de Honduras implementa nuevas reglas del juego en el transporte público, uno de los espacios más golpeados por la delincuencia.
El objetivo busca reducir homicidios, frenar asaltos y contener la extorsión que durante años convirtió los buses en territorios de miedo.
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Los Mezas y la caída ante la presencia visible y vigilancia invisible
Los agentes se desplegaron a pie, en motocicletas y en puntos clave: bulevares, avenidas principales, paradas congestionadas y tramos donde los asaltos eran frecuentes.
Desde allí, observaron rutinas, identificaron sospechosos y monitorearon movimientos repetidos. Mientras los pasajeros viajaban sin saberlo, la Policía ya tenía el mapa del delito dibujado.
La mañana avanzó en San Pedro Sula cuando dos hombres abordaron una unidad de la ruta 2. No levantaron sospechas. Se mezclaron entre los usuarios, simularon ser pasajeros más.
Minutos después, comenzó el asalto. Amenazaron, exigieron celulares, dinero, pertenencias. El pánico se apoderó del interior del bus. Pero afuera, los agentes ya habían detectado la maniobra.
Cuando los sospechosos descendieron e intentaron escapar, comenzó la persecución. Entre calles, tráfico y miradas atónitas, los policías cerraron el cerco.
En cuestión de minutos, los asaltantes fueron interceptados. No hubo margen para huir. El operativo estaba calculado. Así cayeron.

El botín, el arma y la estructura criminal
Al momento de su captura, los agentes decomisaron:
- Un revólver con varios cartuchos sin percutir.
- Dinero en efectivo.
- Teléfonos celulares robados.
Todo, presuntamente, producto del asalto recién cometido.
Las investigaciones confirmaron que no actuaban solos. Ambos formaban parte de una estructura delictiva organizada conocida como “Los Mezas”, dedicada al robo sistemático en unidades de transporte.
Durante semanas, despojaron a pasajeros bajo el mismo método: subir, intimidar, robar y desaparecer entre el caos urbano.
Tecnología, control y patrullaje: la nueva ofensiva
La captura no fue casualidad. Es parte de una estrategia más amplia que incluyó:
- Verificación de identidad mediante el sistema NACMIS.
- Control de estatus vehicular.
- Vigilancia en zonas de alta circulación.
- Seguimiento a rutas vulnerables.
Con estas herramientas, la Policía dice que busca anticiparse al delito antes de que se concrete, cerrando espacios a las bandas que operan en el transporte.
Tras la detención, la Policía reafirmó su compromiso de mantener operativos permanentes en el Valle de Sula y la capital. La meta es devolverle al transporte público su función básica: mover personas, no alimentar el terror.
Cada bus vigilado, cada patrullaje visible, cada captura estratégica busca reconstruir una confianza que durante años se perdió.
Porque en Honduras, subirse a una unidad urbana no debería ser un acto de valentía. Y porque la caída de “Los Mezas” marca un mensaje: ahora, el delito también viaja vigilado.
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