Honduras obtuvo 22 de 100 puntos en el IPC 2025, igual al año 2024, y descendió al puesto 157 en el ranking global de percepción de corrupción.
Honduras continúa profundizando su crisis de institucionalidad y transparencia. El país obtuvo 22 puntos de 100 posibles en el Índice de Percepción de la Corrupción (IPC) 2025, presentado este martes 10 de febrero por la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), capítulo de Transparencia Internacional (TI), y descendió del puesto 154 al 157 en la clasificación global.
El resultado, que repite el mismo puntaje de 22 obtenido en 2024, coloca a Honduras entre los países con mayor percepción de corrupción del mundo, en una medición que evalúa a 182 naciones, donde el puesto uno corresponde al país más transparente y el 182 al más corrupto.
Con este puntaje, Honduras se mantiene como uno de los países peor evaluados del continente americano, solo por encima de Haití, Nicaragua y Venezuela.
Juan Carlos Aguilar, director de Democracia y Transparencia de ASJ, explicó que el IPC es el principal indicador global para medir la corrupción en el sector público y se construye a partir de 13 fuentes especializadas, entre ellas encuestas del Banco Mundial y el Foro Económico Mundial.
Subrayó que el índice no es un hecho aislado, sino que impacta otros indicadores clave como el Estado de Derecho, el acceso a cooperación internacional y la inversión extranjera.
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Aguilar advirtió que los 22 puntos representan la peor calificación histórica de Honduras desde que se realiza esta medición y se repiten por segundo año consecutivo.
“Es como sacar 22 de 100 en un examen. No hay forma de maquillar ese resultado”, señaló, al tiempo que planteó el reto al nuevo gobierno de impulsar reformas reales para evitar que el país siga estancado o retrocediendo.
Promedio global del Índice de Percepción de la Corrupción
El promedio global del IPC es de 42 puntos, lo que evidencia que la corrupción sigue siendo un problema estructural a nivel mundial. Sin embargo, Honduras se ubica muy por debajo de esa media.
En América, los países mejor evaluados son Canadá, Uruguay y Barbados, mientras que Honduras aparece entre los últimos lugares.

Durante su intervención, Aguilar cuestionó que la lucha contra la corrupción en Honduras se haya centrado históricamente en medidas reactivas y represivas, en lugar de apostar por la prevención y el fortalecimiento de un sistema nacional de integridad. Alertó que sin instituciones sólidas, independencia judicial y controles efectivos, el país seguirá perdiendo credibilidad ante la comunidad internacional.
Principales focos de corrupción en Honduras
Por su parte, el director ejecutivo de ASJ, Carlos Hernández, afirmó que el deterioro reflejado en el IPC es congruente con otros indicadores que evidencian el debilitamiento del Estado hondureño. “No es agradable ver año con año cómo se profundiza el deterioro institucional”, expresó.
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Hernández señaló como uno de los principales focos de gran corrupción al sector energético, en particular a la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), a la que calificó como el mayor agujero fiscal del país.

Detalló que en los últimos cuatro años se han destinado más de 46 mil millones de lempiras de las finanzas públicas para sostener la empresa, recursos que pudieron invertirse en salud y educación.
Impacto de corrupción en salud y educación
El informe también abordó el impacto directo de la corrupción en sectores sensibles. Blanca Munguía, directora de Salud de ASJ, advirtió que la corrupción en los procesos de compra ha costado vidas, debilitado el sistema sanitario y dejado a más de 15 mil hondureños en lista de espera para cirugías, además de miles de pacientes sin tratamiento oportuno.
En educación, Ana Yancy Alvarado, directora del área en ASJ, señaló que la corrupción no solo roba recursos, sino aprendizajes. Denunció la interferencia política en los procesos de nombramiento docente, lo que ha dejado a miles de niños sin maestros calificados, especialmente en zonas rurales y empobrecidas.

ASJ concluyó con un llamado a la ciudadanía y a los poderes del Estado a pasar del discurso a las acciones, impulsar un sistema nacional de integridad y garantizar que la lucha contra la corrupción sea una política pública integral, sostenida y efectiva.
De lo contrario, advirtió la organización, Honduras seguirá anclada en los últimos lugares del ranking global, con graves consecuencias sociales y económicas.
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