Honduras eligió nuevas autoridades municipales, pero la balanza del poder local se inclinó hacia los hombres: solo 20 mujeres dirigen alcaldías.
El mapa político municipal de Honduras vuelve a dibujarse, en su mayoría, con nombres masculinos. De los 298 municipios del país, únicamente 20 estarán bajo la conducción de mujeres.
Esta es una realidad que confirma que el poder local sigue siendo un espacio donde la igualdad aún no logra consolidarse.
El dato es tan claro como incómodo: las alcaldesas electas representan solo el 6.7 % del total de gobiernos municipales.
En un país donde las mujeres sostienen comunidades, economías familiares y liderazgos sociales, su presencia en la toma de decisiones locales continúa siendo la excepción y no la norma.
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Alcaldesas, veinte nombres que rompen la estadística
Las mujeres que asumirán las alcaldías están distribuidas en al menos 11 departamentos, entre ellos Comayagua, Copán, Choluteca, Gracias a Dios, Intibucá, La Paz, Lempira, Ocotepeque, Olancho, Santa Bárbara y Yoro.
Sus trayectorias políticas son diversas, pero todas comparten un mismo desafío: gobernar en territorios donde el poder históricamente ha tenido rostro masculino.
Entre ellas figuran Nelly María Bonilla en Lamaní y Xiomara Ulloa en Ojos de Agua, en Comayagua.
Brenda Marilyn Leiva en San Antonio, Copán; Vilma Yamileth Ordóñez en Concepción de María y Katherine Marysol Guillén en El Corpus, Choluteca.
A ellas se suman liderazgos femeninos en municipios rurales y urbanos, muchos de ellos con altos índices de pobreza y necesidades estructurales.
Gobernar desde lo más cercano al ciudadano
La alcaldía es el primer punto de contacto entre el Estado y la población. Desde ahí se definen proyectos de infraestructura, acceso a servicios básicos, políticas comunitarias y respuestas inmediatas a las demandas sociales.
Que solo 20 mujeres ocupen ese espacio refleja no solo una brecha electoral, sino una limitación estructural en el acceso de las mujeres al poder real.
En muchos casos, las barreras comienzan dentro de los propios partidos políticos, donde las candidaturas femeninas enfrentan menor respaldo, menos recursos y resistencia cultural.
Llegar a la alcaldía, para muchas de estas mujeres, implicó competir en condiciones desiguales.

El 6.7 % que desnuda la desigualdad
Más que un número, el 6.7 % de representación femenina es un espejo de la democracia local hondureña.
A pesar de los discursos sobre paridad y participación, los resultados muestran que la igualdad no se traduce en los gobiernos municipales, donde se toman decisiones que impactan directamente en la vida cotidiana de las comunidades.
La baja presencia de alcaldesas reabre preguntas incómodas: ¿por qué las mujeres siguen siendo relegadas en la política local?, ¿qué papel juegan los liderazgos partidarios?, ¿y cuánto pesa aún el machismo en las urnas y en las estructuras de poder?
Gobernar con lupa y con expectativa
Estas 20 alcaldesas no solo asumirán la conducción de sus municipios; también cargarán con una presión adicional.
Sus gestiones serán observadas, evaluadas y comparadas con una exigencia que rara vez se impone a sus pares hombres. Aun así, su llegada representa un punto de quiebre.
Son pocas, pero están ahí. Y aunque el poder local en Honduras sigue siendo mayoritariamente masculino, cada una de estas alcaldesas marca un precedente.
El verdadero desafío será que, en los próximos procesos electorales, gobernar un municipio siendo mujer deje de ser noticia y se convierta en parte natural de la democracia hondureña.
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