Xiomara Castro se va dejando avances, tensiones y tareas abiertas

Xiomara Castro se va dejando avances, tensiones y tareas abiertas

Al concluir su mandato, Xiomara Castro deja una Honduras distinta a la que recibió: con algunos cambios, conflictos no resueltos y tensiones.

Xiomara Castro asumió la presidencia en un país golpeado por la desconfianza, la corrupción y una institucionalidad debilitada. Su llegada no fue solo un cambio de gobierno, sino el cierre de una etapa política y el inicio de un intento por recomponer el Estado.

Desde el primer día, su gestión estuvo atravesada por la promesa de revertir prácticas que erosionaron la credibilidad pública.

Ahora se va del poder sin estridencias ni triunfalismos, con un país que la evalúa desde la experiencia cotidiana más que desde el discurso.

Se va con respaldo y también con críticas de quienes esperaban transformaciones más profundas o más rápidas.

De interés: Xiomara Castro desea ‘suerte’ a Nasry Asfura antes de su investidura presidencial

Xiomara Castro y sus cuatro años

Xiomara Castro se va dejando un Estado que eliminó las ZEDES  (Zonas de Empleo y Desarrollo Económico), la derogación de leyes como la de empleo por hora, la recuperación del control público sobre áreas estratégicas y una política social.

Se va, sin embargo, con reformas inconclusas, una lucha anticorrupción que no avanzó más que en el discurso que en los resultados visibles y una seguridad que mejoró en cifras, pero no terminó de traducirse en tranquilidad cotidiana.

Así cierra su mandato la primera mujer presidenta de Honduras: con algunos cambios, límites evidentes y tareas que quedan abiertas.

Tensiones que nunca desaparecieron

El camino no fue lineal. La confrontación política, los conflictos con sectores económicos, las resistencias internas y los límites del aparato estatal marcaron buena parte de la gestión.

Algunas promesas estructurales avanzaron más lento de lo esperado y otras quedaron atrapadas entre la falta de consensos y un Congreso fragmentado.

Estas tensiones no solo acompañaron al gobierno, sino que evidenciaron lo complejo que resulta gobernar un país profundamente polarizado.

Lo que queda pendiente

Al cerrar su mandato, Xiomara Castro deja tareas abiertas que siguen siendo urgentes: fortalecer la lucha contra la corrupción, consolidar una seguridad sostenible y transformar de fondo instituciones que aún cargan inercias del pasado.

No todas las expectativas se cumplieron, pero sí se reabrió un debate sobre el rumbo del país que ya no puede cerrarse.

El legado de Xiomara Castro es un gobierno que deja un país más consciente de sus derechos, más exigente con el poder y con la certeza de que el Estado puede y debe estar al servicio de la gente.

Entre avances, tensiones y tareas abiertas, lo que queda es una Honduras que ya no es la misma y que, pese a todo, sigue buscando cómo avanzar.

Lea también: Cohep pide a Xiomara Castro una transición pacífica y ordenada

Leave a Comment