Libre busca renovarse desde la oposición tras derrota en las elecciones 2025

Libre busca renovarse desde la oposición tras derrota en las elecciones 2025

El Partido Libre no logró movilizar al votante independiente en la escala necesaria para retener la Presidencia de la República.

Tras una derrota arrasadora para el Partido Libertad y Refundación (Libre), en las elecciones generales del pasado 30 de noviembre se analizó en Frente a Frente las causas detrás de la caída de esta novel entidad partidaria.

Los panelistas José Carlos Cardona, historiador y exministro de gobierno; Héctor Soto, analista político y José Oved López, exdiputado de Libre, exploraron una multiplicidad de factores, destacando fallos en la estrategia de comunicación gubernamental, la pérdida de aliados estratégicos como Salvador Nasralla y el impacto de los conflictos internos.

A pesar de que los analistas resaltaron logros en inversión pública, reducción de la pobreza y un crecimiento orgánico en el número de alcaldías, el partido no logró movilizar al votante independiente en la escala necesaria para retener la Presidencia.

La discusión concluyó que, aunque el resultado fue un golpe para la izquierda, el partido mantiene una base sólida de votos y la oportunidad de reconfigurarse como una oposición democrática y propositiva de cara al futuro.

Perspectivas sobre la transición política

El desgaste del gobierno y las fallas de comunicación

José Carlos Cardona, historiador y exfuncionario, identificó ocho causas principales para la derrota, centrando su análisis en el “desastre comunicacional” y la ruptura de la corrección política en el discurso público.

Según Cardona, el gobierno abrió demasiados frentes de conflicto simultáneos con sectores como la prensa, la iglesia y los grupos de poder, lo que generó una percepción de caos institucional.

Además, señaló que la falta de control sobre las vocerías ministeriales permitió que mensajes contradictorios o desafortunados erosionaran la imagen del proyecto.

Sobre este punto, Cardona expresó de manera directa: “En el siglo XXI un gobierno que comunica mal está condenado a ser destruido y eso fue lo que pasó”.

Indicó que, “el gobierno no tuvo una estrategia de comunicación sostenida desde el principio hasta el fin y la ruptura con las normas tradicionales de la política hondureña, donde los políticos nunca se confrontan públicamente, trasladó las discusiones a una esfera que generó crispación en la población”.

Los errores estructurales y la política exterior

Por su parte, el analista Héctor Soto subrayó que Libre cometió errores estratégicos clave, como ceder la presidencia del Congreso Nacional a un diputado ajeno al partido y mantener una política exterior que se percibió como demasiado cercana a Venezuela, Nicaragua y Cuba.

Soto argumentó que el partido se encerró en hablarle únicamente a su “voto duro”, descuidando al electorado independiente que es, en última instancia, el que decide las elecciones en Honduras.

El analista detalló estos elementos estructurales de la siguiente manera: “Libre posicionó una línea ética tan alta que cualquier elemento que se daba tenía una magnitud mucho más alta; es la trampa de la superioridad moral, donde un escándalo pequeño en su gestión se percibía igual de grave que uno grande del pasado”.

Además, el manejo de la política exterior, si bien nunca se alejó de Estados Unidos, se acercó más de lo necesario a gobiernos cuestionados en la región en un momento en que la política de Washington, bajo la administración Trump, estigmatizaba fuertemente a las izquierdas hemisféricas.

El último elemento fue una campaña enfocada en la autocomplacencia del voto duro, “olvidando un espectro electoral que necesitaba otros mensajes y que no pudo contrastar la narrativa de miedo construida por la oposición con los logros reales de la gestión de la presidenta Castro.

La necesidad de democracia interna y el futuro partidario

El exdiputado José Oved López enfocó su intervención en la falta de democracia interna dentro de Libre, señalando que los espacios de debate se han cerrado y que cualquier disidencia es etiquetada como traición.

López destacó que el partido ha perdido figuras importantes en cada elección debido a este manejo centralizado del poder, citando las salidas de Jorge Cálix y la marginación inicial de Rasel Tomé como ejemplos de fracturas que restaron votos decisivos.

“Dentro del partido, la estructura que dirige el oficialismo es bastante fuerte y no se permite una opinión diferente; las asambleas nacionales se volvieron mitines políticos donde ya se llega con una sola línea”, indicó López.

“Yo he estado en esas reuniones de coordinación y no se permite el disenso, lo cual es grave porque si no retoman la democracia interna, si el coordinador Manuel Zelaya no se da cuenta de esto, el mismo constructor de Libre podría convertirse en su destructor”, añadió López.

Un futuro basado en los logros territoriales

A pesar de la derrota presidencial, los analistas rescataron puntos positivos que podrían servir de plataforma para el retorno al poder.

Cardona destacó que Libre es el único partido que ha crecido orgánicamente en el número de alcaldías en cada elección, pasando de 31 en 2013 a 69 en 2025.

Asimismo, los participantes mencionaron programas sociales emblemáticos, como la entrega de medio millón de mochilas, becas universitarias masivas y una inversión pública histórica, que según ellos, dejan un legado tangible que la militancia debe defender desde la oposición.

Finalmente, se hizo un llamado a “vender esperanza” al electorado indeciso, reconociendo que el partido sigue vivo y robusto en todo el territorio nacional.

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