Entre nuevos rostros, diputados que sobreviven al relevo y figuras que perdieron peso político, el hemiciclo mostró cómo se redistribuye el poder.
El Congreso Nacional comenzó a definirse incluso antes de elegir su Junta Directiva en propiedad. No fueron los discursos ni las formalidades las que marcaron el tono, sino los gestos, los silencios y las votaciones que se dieron en la sesión preparatoria.
Ahí quedó claro que el nuevo período legislativo no será una simple continuidad: el poder cambió de manos, se fragmentó y, en algunos casos, se diluyó.
Desde ese primer día, el Congreso mostró tres realidades que convivirán durante todo el período: los que llegan con expectativas, los que repiten sin el mismo peso y los que, aun con curul, ya no mandan como antes.
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Congreso: los que llegan, el estreno también es un mensaje político
No es un relevo menor. De los 128 curules que conforman el Congreso, 84 están ocupados por diputados que llegan por primera vez.
Es una renovación amplia que modifica la dinámica interna del Legislativo: nuevos actores aprendiendo las reglas del hemiciclo, estrenando alianzas y midiendo fuerzas en un espacio donde la experiencia suele marcar diferencias.
Entre los nuevos diputados, la llegada al Congreso tuvo un componente simbólico fuerte.
Los liberales Rashid Mejía, Saraí Espinal y Alia Kafati asumieron sus curules. Mientras en el Partido Nacional destacan: Arnold Burgos, Kilvett Bertrand, Sara Zavala.
En la Democracia Cristiana sobresale Godofredo Fajardo, mientras que Rolando Contreras y Carlenton Dávila completan la nómina de nuevos congresistas al haber obtenido una diputación por el PINU.
En el Congreso, llegar no es solo ocupar un asiento. Es demostrar que se logró atravesar una contienda hostil y que se está dispuesto a disputar espacio político desde el primer momento.

Los que repiten: volver no siempre significa poder
En contraste con esa renovación, 44 diputados repiten en el Congreso. Algunos regresan tras un solo período, otros acumulan varios años e incluso décadas en el Poder Legislativo.
Su experiencia les permite moverse con mayor soltura entre procedimientos, negociaciones y tiempos políticos, pero el nuevo Congreso dejó claro que no todos los que repiten conservan la influencia que alguna vez tuvieron.
Repetir en el Congreso ya no garantiza influencia automática. Fabricio “Pepsi” Sandoval es uno de los ejemplos más visibles.
Tras haber sido parte de la directiva anterior, con acceso a privilegios y protagonismo institucional, regresó a una curul común, sin el peso político que tuvo en el período saliente.

Los que ya no mandan: curules con menos voz
Algunas figuras llegaron envueltas en expectativa, pero optaron por el bajo perfil. La diputada Isis Cuéllar, de Copán por Libre, cuya presencia generó atención por el caso “Chequesol”, se mantuvo callada y aislada, incluso de su bancada.
En este Congreso, el silencio también puede ser una forma de protección política. Fue notoria la ausencia del diputado Eduardo Elvir, diputado de Libre por Copán, quien por motivos de salud, fue la única registrada entre los 128 legisladores.
Votos que rompen líneas
El arranque del Congreso también mostró que las lealtades partidarias no siempre definen el resultado.
Melbi Ortiz, diputada por Yoro, votó fuera de la línea de su partido, marcando distancia tras un período en el que no se sintió respaldada políticamente.
En el Partido Liberal, el contraste fue evidente: Iroska Elvir fue su suplente el que sí firmó el respaldo al ahora presidente del Congreso. En este Legislativo, incluso las suplencias pesan.
Los que sobreviven al cambio: la experiencia como poder
Norman Arévalo Casaña es conocido en Honduras como el “diputado número 129”, no porque haya sido electo por voto popular, sino por su condición de funcionario histórico y hombre de confianza dentro del Congreso Nacional.
Desde 1982 trabaja de forma ininterrumpida en el Poder Legislativo, convirtiéndose en una pieza clave para las distintas presidencias del Congreso, sin importar el partido de turno.
Su conocimiento del funcionamiento interno, los procedimientos y la memoria institucional le permiten mantenerse como una figura influyente, aunque silenciosa. En 2022, su trayectoria se reconoció por sus años de servicio.
El nuevo Poder Legislativo
El Congreso que inicia no se entiende solo por quién ganó una votación. Se explica por quién llega con hambre política, quién repite sin la fuerza de antes y quién descubre que el poder ya no está donde solía estar.
La sesión preparatoria dejó un mensaje claro: en este Congreso, mandar no dependerá solo del cargo, sino de la capacidad para leer y adaptarse a un nuevo equilibrio político.