Golpeada por el contrabando, la industria del calzado ve la luz en 2026

Golpeada por el contrabando, la industria del calzado ve la luz en 2026

Tras años de cierres y pérdida de empleos, los talleres hondureños de calzado escolar registran un repunte con el inicio del año lectivo 2026.

Durante años, la industria del calzado en Honduras caminó en terreno minado. Talleres cerrados, máquinas apagadas y trabajadores obligados a buscar otras formas de subsistir se convirtieron en parte del paisaje cotidiano.

El contrabando de calzado, así como el usado y la entrada masiva de producto importado, principalmente de origen chino, fueron un golpe directo al corazón de una actividad históricamente artesanal.

Hoy, sin embargo, el panorama comienza a cambiar, aunque con cautela. El inicio del año lectivo 2026 trae consigo un repunte en la producción y ventas de calzado escolar, una señal que los industriales leen como una luz después de un largo túnel.

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Calzado escolar impulsa pedidos y producción

La Asociación de Industriales del Calzado de Honduras confirma que los pedidos empezaron a moverse desde la semana pasada.

No se trata de una bonanza, pero sí de un cambio de ritmo que devuelve actividad a los talleres.

Román González, presidente del gremio, explica que cada taller espera fabricar entre 4,000 y 5,000 pares de zapatos escolares durante esta temporada.

Para muchos productores, esa cifra marca la diferencia entre mantenerse a flote o volver a enfrentar el cierre.

Cierres y empleos perdidos: la factura del contrabando

El repunte llega después de una etapa crítica. En los últimos tres años, más de 300 talleres bajaron sus cortinas y alrededor de 1,500 empleos se perdieron.

Esto dejó una herida profunda en comunidades donde el calzado era una fuente estable de ingreso.

González señala que la competencia desleal fue determinante. “El ingreso de calzado de contrabando más barato y sin controles desplazó al producto nacional, reduciendo la demanda y asfixiando a pequeños y medianos productores”, lamenta.

Industria del calzado en Honduras: un equilibrio frágil

Aunque el movimiento de esta temporada genera alivio, el sector sigue siendo vulnerable.

Los industriales advierten que, sin controles más estrictos y sin políticas que protejan la producción nacional, cualquier recuperación podría ser pasajera.

El calzado escolar hondureño compite en calidad y durabilidad, pero cuando el mercado se inunda de producto ilegal, el precio termina siendo un obstáculo difícil de superar.

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Una luz que no quiere apagarse

Aun así, el arranque de 2026 deja una imagen distinta a la de años recientes: talleres trabajando, pedidos en marcha y familias que vuelven a depender de su oficio.

No es una victoria definitiva, pero sí un respiro que devuelve dignidad a un sector golpeado.

Para la industria del calzado, esta temporada representa algo más que ventas: es la confirmación de que, pese al contrabando y las pérdidas, aún hay camino para seguir andando.

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