
Tras una misa de Año Nuevo, el cardenal Óscar Rodríguez pidió al Gobierno una transición pacífica, honesta y con Dios como prioridad para Honduras.
El cardenal Óscar Andrés Rodríguez hizo este 1 de enero un llamado directo al Gobierno para que el país viva una transición pacífica, serena y sin violencia, al ser abordado por los medios tras celebrar la misa de Año Nuevo en la Basílica de Suyapa, en Tegucigalpa.
El purpurado instó a las actuales autoridades a entregar el poder con dignidad y “con la frente en alto”, recordando que la violencia no deja ningún beneficio al país. “Ojalá puedan hacer esa transición en serenidad, en paz, sin ningún tipo de violencia. ¿Qué van a ganar con eso?”, expresó.
Honduras se prepara para un cambio de gobierno el próximo 27 de enero, fecha en la que asumirá el presidente electo en las elecciones generales de noviembre, Nasry ‘Tito’ Asfura, del Partido Nacional, quien recibirá el poder de manos de la presidenta Xiomara Castro, del partido Libre, considerado de izquierda.
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El Partido Nacional regresa al poder después de haber gobernado durante tres períodos consecutivos, entre 2010 y 2022, marcados por múltiples denuncias de narcotráfico y corrupción.
Mientras tanto, Libre —fundado en 2011, dos años después del golpe de Estado contra Manuel Zelaya— pasa a la oposición tras cuatro años de mandato, también salpicados por denuncias de presuntos actos de corrupción y numerosas promesas incumplidas.
Diversos sectores han pedido al gobierno garantizar una transición pacífica, luego de las manifestaciones protagonizadas por movimientos afines a Libre en Tegucigalpa tras los comicios.
La mandataria hondureña ha prometido que la entrega del poder será pacífica y que respetará al ganador de las elecciones; sin embargo, aún no se ha pronunciado tras la declaratoria oficial del Consejo Nacional Electoral (CNE).
Llamado a nuevas autoridades de Honduras
Durante la entrevista, Rodríguez subrayó que Honduras tiene futuro y esperanza, pero advirtió que el pueblo sabrá rechazar a quienes no gobiernen para el bien común.
“Ahora tienen la oportunidad de hacer algo grande por Honduras. Si no hacen el bien, el pueblo los va a rechazar“, afirmó, recordando que los gobernantes juran servir al pueblo y rendirle cuentas.
El cardenal también fue enfático en señalar que “Honduras no debe convertirse en un narcoestado”, calificando el narcotráfico como “un crimen horrible” que destruye y mata a miles de personas.
Asimismo, denunció el enriquecimiento ilícito en la función pública como una de las causas de los grandes males del país.
No desplazar a Dios por cosas materiales, pide Rodríguez a hondureños
En su homilía de Año Nuevo, el arzobispo emérito llamó también a no desplazar a Dios por lo material y a comenzar el 2026 poniendo al Señor como prioridad. Recordó que los pastores de Belén “se apresuraron” a ir al encuentro de Jesús porque Dios era lo primero en sus vidas, y lamentó que hoy muchas personas vivan sin Dios en sus prioridades.
Advirtió que sin Dios prevalecen el odio, la violencia y el vacío espiritual, y criticó una cultura materialista que reemplaza a Dios por “ídolos modernos” como el poder, el dinero o la fama.
Finalmente, el cardenal Rodríguez llamó a cada hondureño a ser constructor de paz, insistiendo en que la violencia no se vence solo con represión, sino con educación, respeto a la vida y vivencia de los mandamientos.
“Dios es de primera necesidad en Honduras”, concluyó, deseando un año nuevo lleno de paz, esperanza, fe y amor para todo el país.
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