el sicariato que golpea a San Pedro Sula

el sicariato que golpea a San Pedro Sula

Tres asesinatos ocurridos en distintos puntos de San Pedro Sula revelan un mismo patrón criminal. Para la Policía, el hilo conductor no es el móvil, sino el sicariato ejecutado por una misma célula armada.

San Pedro Sula atraviesa días marcados por la violencia selectiva. Tres crímenes, cometidos con horas y contextos distintos, encendieron las alertas de los investigadores por el sicariato, no por lo que tenían en común las víctimas, sino por la forma en que fueron ejecutadas.

Para la Policía, el sicariato es el elemento que une los casos y expone la operación de una misma célula criminal activa en la ciudad.

Las indagaciones iniciales descartan, hasta ahora, que los asesinatos compartan un mismo móvil.

Sin embargo, la hipótesis que cobra fuerza es que los responsables pertenecen a una sola estructura dedicada a ejecutar encargos de muerte con precisión y rapidez.

Sicariato: tres escenarios, un mismo sello criminal

El análisis del modus operandi permitió a los investigadores identificar coincidencias clave.

En los tres casos, los sicarios actuaron con planificación, utilizaron armas de alto poder y huyeron de inmediato, sin dejar margen de reacción a las víctimas.

  • Jairo Juárez Santiago lo asesinaron cuando salía de un restaurante en el barrio Los Andes, mientras se encontraba acompañado por su familia.
  • Lilian Elizabeth Padilla, ingeniera civil, la atacaron a balazos dentro de su vehículo en el bulevar de la residencial Villas Mackay.
  • Luis Fernando Velásquez Obregón, DJ, lo ultimaron en el barrio Río de Piedras, también dentro de su automóvil.

Para la Policía, este patrón es característico del sicariato, una modalidad que prioriza la ejecución rápida y la evasión inmediata.

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La célula detrás de los crímenes

Las autoridades identifican a los autores como integrantes de una célula de la Mara Salvatrucha (MS-13) dedicada al sicariato de alto perfil en el valle de Sula.

Se trata, según los investigadores, de una estructura con capacidad operativa, armamento pesado y conocimiento del territorio.

Esta línea investigativa se fortaleció tras la captura de Kevin Alexander Padilla Bolat, alias “Chory”, detenido en los bordos de la colonia Brisas de Expocentro.

El sospechoso es investigado por la Dirección Policial de Investigaciones por su presunta participación en ataques armados recientes, incluidos los asesinatos de la ingeniera y del DJ.

Armas que refuerzan la tesis

Durante la detención, las autoridades decomisaron un fusil tipo AR-15, una pistola Five-Seven, una escopeta, dos granadas de fragmentación, además de cargadores y municiones de distintos calibres.

Para los investigadores, este arsenal refuerza la hipótesis de sicariato organizado y descarta la posibilidad de hechos aislados o improvisados.

El tipo de armamento, señalan fuentes policiales, es consistente con estructuras criminales que ejecutan asesinatos por encargo y se preparan para operar en distintos puntos de la ciudad.

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Crímenes distintos, mismos ejecutores

Aunque las víctimas no estaban relacionadas entre sí, la Policía insiste en que los tres casos comparten a los mismos autores materiales.

Esta característica es clave para entender el funcionamiento del sicariato, donde una misma célula puede ejecutar órdenes distintas sin que exista relación entre quienes mueren.

La repetición del patrón, sostienen las autoridades, es lo que permitió unificar las investigaciones bajo una sola línea.

Mientras las investigaciones avanzan, la ciudad queda marcada por una certeza incómoda: cuando el sicariato se instala como método recurrente, el impacto no se limita a las víctimas, sino que sacude a toda la sociedad.

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