Luis Redondo, Mel y Nasralla, entre los monigotes de fin de año en Tegucigalpa

Los muñecos ya se encuentran exhibidos a la orilla de la carretera en la salida al sur de la capital hondureña.

Los capitalinos ya se preparan para despedir el año con la tradicional quema de monigotes, una costumbre que se mantiene viva durante las fiestas de fin de año y Año Nuevo en la salida al sur de Tegucigalpa.

¿Quiénes son los protagonistas este año?

Monigotes en Honduras
Monigotes de los candidatos a la presidencia de Honduras, en la carretera al sur de Honduras.

Este año, los protagonistas de los monigotes son figuras políticas, entre ellas Luis Redondo, presidente del Congreso Nacional; Manuel Zelaya, expresidente de la República y coordinador del partido Libertad y Refundación (Libre); Rixi Moncada, candidata presidencial de Libre; y Salvador Nasralla, candidato del Partido Liberal.

Los muñecos ya se encuentran exhibidos a la orilla de la carretera en la salida al sur de la capital hondureña, un punto tradicional donde cada diciembre artesanos colocan los monigotes que posteriormente son adquiridos para ser quemados la noche del 31 de diciembre, como símbolo de cierre del año.

Videos e imágenes de estas figuras se han viralizado en redes sociales, donde los hondureños no tardaron en reaccionar con comentarios cargados de humor, crítica y descontento político.

“Faltaron las muñecas de la mafia y Ana Paola”, escribió una usuaria.

“Faltan los tres consejeros, porque solo se sirvieron del pueblo y no defendieron la democracia”, comentó otro internauta.

¿Qué significa la tradición de los monigotes?

La quema de monigotes es una tradición popular que simboliza el fin de un ciclo y el inicio de uno nuevo. Más: Monigotes en la capital listos para despedir 2024

Representa la quema de todo lo negativo vivido durante el año: malas decisiones, conflictos, frustraciones o personajes que, a juicio de la población, marcaron de forma negativa los meses anteriores.

En Honduras y otros países de la región, los monigotes suelen representar personajes públicos, políticos, celebridades o situaciones sociales, convirtiéndose en una forma de protesta simbólica y expresión popular, donde la sátira y la crítica social toman protagonismo.

Al quemarlos la medianoche del 31 de diciembre, muchas personas creen que se dejan atrás las malas energías y se abre paso a un nuevo año con esperanza, cambios y mejores oportunidades.

Mientras tanto, en Tegucigalpa, los monigotes ya están listos, reflejando el sentir ciudadano y recordando que, más allá de la tradición, también son una voz del pueblo expresada a través del fuego y la sátira.

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