
Las alcaldías redibujaron el poder territorial en Honduras: Libre avanzó como fuerza local, mientras nacionalistas y liberales resistieron con pérdidas que revelan un reacomodo político profundo.
Las alcaldías hablaron con una voz distinta a la de la papeleta presidencial. Mientras el tablero nacional dejó al partido Libertad y Refundación (Libre) fuera de la pelea por el Ejecutivo, el mapa municipal contó otra historia: un avance territorial silencioso, pero significativo, que reconfiguró el control local y debilitó los antiguos equilibrios entre los partidos tradicionales.
En total, 298 alcaldías estuvieron en juego y su distribución no solo midió fuerzas, sino que reveló cómo vota el país cuando decide quién gobierna lo inmediato: el agua, las calles, los permisos, la cercanía diaria del poder.
Alcaldías: donde Libre ganó terreno pese al golpe nacional
Con 69 alcaldías conquistadas, Libre fue el partido que más terreno arrebató en el ámbito municipal.
Más de 40 gobiernos locales cambiaron de manos, muchos de ellos históricamente controlados por nacionalistas y liberales.
El dato contrasta con fuerza: mientras a nivel presidencial el oficialismo cayó al tercer lugar con apenas el 19 % de los votos, en las alcaldías logró construir una base territorial que no tenía en procesos anteriores.
Santa Bárbara se convirtió en su bastión más sólido, con 19 de las 28 alcaldías, seguido de Olancho, donde ganó 11 de 23.
Sin embargo, el mapa también expuso límites claros: Libre no obtuvo ninguna alcaldía en Choluteca, El Paraíso, Yoro ni Islas de la Bahía, y solo logró victorias puntuales en municipios estratégicos como Catacamas y Trujillo.
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Nacionalistas: más alcaldías, pero menos control que antes
El Partido Nacional sigue siendo la fuerza con mayor número de alcaldías: 153 en total y presencia en los 18 departamentos. Sin embargo, la cifra es engañosa si se mira en perspectiva.
Hace cuatro años, los nacionalistas gobernaban más de 190 alcaldías; hoy, su dominio territorial se redujo de forma significativa.
Aun así, conservaron zonas clave: arrasaron en Choluteca con 12 de 16 municipios, dominaron Copán, La Paz, Ocotepeque y mantuvieron fuerte presencia en Francisco Morazán y Olancho.
Uno de los puntos más simbólicos es la capital hondureña: la alcaldía de Tegucigalpa, actualmente en manos de Libre, podría volver al control nacionalista, aunque la decisión final dependerá del escrutinio especial aún pendiente.
Liberales: retención urbana y derrotas que pesan
Para el Partido Liberal, el reparto de alcaldías dejó claroscuros. Alcanzaron su mejor desempeño en Francisco Morazán con ocho municipios y lograron retener ciudades de peso económico y político como San Pedro Sula, El Progreso y San Lorenzo.
Pero el golpe fue duro en otros territorios. En Santa Bárbara apenas ganaron dos alcaldías y en Olancho quedaron completamente fuera.
La pérdida de Choluteca, uno de sus históricos bastiones, marcó uno de los retrocesos más simbólicos de este proceso.
Las que rompen el molde: independientes, retornos y sorpresas
Entre los episodios que marcaron estas elecciones destaca la continuidad de una candidatura independiente en Villa San Antonio, Comayagua, que logró su tercer período consecutivo, derrotando nuevamente a los tres partidos mayoritarios.
La diferencia es mínima: 12 votos y el caso irá a escrutinio especial.
En Talanga, Francisco Morazán, la alcaldía quedó en manos del Partido Nacional con un nombre conocido: Roosevelt Avilez, exalcalde en dos períodos anteriores, absuelto tras enfrentar acusaciones de corrupción y respaldado nuevamente por los votantes, incluso en la cuna política de la candidata presidencial oficialista Rixi Moncada.
Mujeres, minoritarios y liderazgos que desafían el tiempo
El nuevo ciclo municipal también deja señales de cambio: alrededor de 20 mujeres gobernarán alcaldías de los tres principales partidos, una cifra aún baja, pero relevante en un escenario históricamente dominado por hombres.
Entre los partidos minoritarios, el PINU retuvo la alcaldía de San Rafael, en Lempira, un caso excepcional que castigó duramente a las fuerzas pequeñas.
Y como si el tiempo político no pasara, Comayagua volverá a ser gobernada por Carlos Miranda.
Miranda fue reelecto por séptima vez consecutiva desde 1998, un récord que desafía cualquier lógica de alternancia en la historia democrática del país.
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Un árbitro al despacho municipal
Las curiosidades cerraron la jornada en Morocelí, El Paraíso, donde el nuevo alcalde será Melvin Matamoros, exárbitro nacional que hasta hace poco dirigía finales del fútbol hondureño y ahora dará el salto del silbato al gobierno local.
Las alcaldías dejaron algo más que números: mostraron un país fragmentado, donde el voto local no siempre coincide con el nacional.
Además, demostraron que el poder se disputa calle por calle, municipio por municipio y ese trabajo habló.
Más allá de ganadores y perdedores, el mensaje es claro: Honduras votó distinto cuando eligió quién gobierna lo cercano.
Y ese mapa, el de las alcaldías, será clave para entender el rumbo político de los próximos años.