el reto de entregar el poder con transparencia

el reto de entregar el poder con transparencia

Mientras Honduras espera la declaratoria presidencial, distintos sectores llaman a una transición responsable que garantice transparencia, orden institucional y respeto a la voluntad expresada en las urnas.

El proceso electoral hondureño aún no concluye formalmente, pero para muchos actores nacionales la transición ya está en marcha.

Tras la jornada en las urnas, donde la ciudadanía expresó su deseo de cambio, el foco se traslada ahora a cómo se administra el poder mientras se espera la declaratoria oficial del próximo presidente de la República.

La administración de la presidenta Xiomara Castro tendrá la responsabilidad constitucional de entregar el poder al candidato que el Consejo Nacional Electoral (CNE) declare ganador, ya sea Nasry Asfura, del Partido Nacional, o Salvador Nasralla, del Partido Liberal.

En ese lapso, la forma en que se gestione la transición será determinante para la estabilidad institucional del país.

Transición transparente para proteger al próximo gobierno

Nelson Castañeda, director de Seguridad y Justicia de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), subraya que Honduras enfrenta este momento sin un protocolo formal de transición, lo que vuelve indispensable actuar con responsabilidad y apego a la ley.

Explica que, en ausencia de reglas claras, suelen multiplicarse prácticas que terminan afectando al gobierno entrante: nombramientos de última hora, adjudicaciones aceleradas, contratos irregulares y compromisos financieros que no responden a una planificación técnica.

Para Castañeda, una transición transparente no solo protege al próximo gobierno, sino también a las finanzas públicas y a la confianza ciudadana.

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El rol clave de las instituciones de control

Garantizar una transición ordenada no depende únicamente del Ejecutivo. Castañeda insiste en que instituciones como el Tribunal Superior de Cuentas (TSC) y el Instituto de Acceso a la Información Pública (IAIP) deben involucrarse de forma inmediata para asegurar el cierre adecuado de la gestión actual.

Señala que esto implica mantener actualizados los portales de transparencia, resguardar la documentación institucional y asegurar que la información pública esté disponible para el nuevo gobierno.

Sin estos pasos, cada administración se ve obligada a reconstruir procesos desde cero, en medio de despidos, archivos extraviados y desorden administrativo.

Transición y responsabilidad legal

Desde la sociedad civil también se advierte sobre conductas que podrían poner en riesgo el proceso.

Castañeda señala que existen funcionarios que se niegan a entregar información o a facilitar la transición, alegando directrices partidarias, una práctica que no tiene sustento legal, afirma.

“No colaborar con la transición es una violación a las disposiciones constitucionales y al interés del pueblo hondureño”, enfatiza.

En ese sentido, considera necesario que el Congreso Nacional emita un decreto que blinde al Estado frente a decisiones irresponsables adoptadas por funcionarios salientes.

Un contexto político que exige madurez

El llamado a una transición responsable se da en un escenario político complejo, marcado por desacuerdos dentro del CNE y tensiones institucionales en el Congreso Nacional.

Aun así, desde ASJ se insiste en que este contexto debe ser una oportunidad para demostrar madurez democrática y respeto al orden constitucional.

Para Castañeda, una transición bien gestionada puede contribuir a reducir la incertidumbre y fortalecer la confianza de la ciudadanía en sus instituciones, incluso en medio de la espera.

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Cerrar un ciclo con responsabilidad

Honduras no solo aguarda una declaratoria presidencial. Aguarda señales claras de que el poder se ejercerá con responsabilidad hasta el último día.

Una transición transparente y ordenada no es un gesto político, sino un deber institucional.

El reto, coinciden los actores consultados, es cerrar un ciclo de gobierno sin improvisaciones ni ventajas indebidas, demostrando que la voluntad popular expresada en las urnas también se respeta en la entrega del poder.

Ese es, hoy, el verdadero desafío de la transición hondureña.

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