Madre deja morir a su hijo en el carro mientras se hacía un relleno de labios

Una joven madre de 20 años enfrenta cargos de asesinato, homicidio y crueldad infantil tras dejar a sus dos hijos dentro de un carro expuesto al calor.

La tragedia que sacudió a Bakersfield, California, está ahora en manos de un tribunal. Maya Hernández, una joven madre de 20 años, enfrenta cargos de asesinato, homicidio involuntario y crueldad infantil tras la muerte de su hijo de un año, Amillio Gutiérrez, mientras ella se sometía a un procedimiento estético de relleno de labios.

Según las primeras investigaciones, Hernández dejó a Amillio y a su hermano de dos años amarrados en sus asientos de seguridad dentro de un vehículo expuesto al calor, mientras ingresaba a un spa para realizarse el tratamiento.

La temperatura en Bakersfield ese día superaba los 40 grados centígrados.

“Eligió la vanidad”: fiscalía acusa acciones intencionales

Durante el juicio, la fiscal Stephanie Taconi aseguró que la madre “eligió la vanidad sobre sus hijos”, abandonándolos por más de dos horas dentro del carro.

Al regresar, encontró al pequeño Amillio convulsionando, con espuma en la boca e inconsciente. Fue trasladado a un hospital con una temperatura corporal de 107°F (41.6°C), pero murió poco después.

El hermano mayor, Mateo, sobrevivió de forma milagrosa. Aunque presentaba signos de deshidratación, logró estabilizarse y hoy permanece bajo custodia protectora.

El padre de los niños, actualmente privado de libertad por causas no relacionadas, se enteró de la muerte de su hijo a través de un capellán de la prisión.

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Maya Hernández y sus hijos.

El spa ofreció ayuda, pero la madre se negó

Uno de los señalamientos más fuertes de la fiscalía es que el personal del spa se ofreció a permitir que los niños esperaran adentro con aire acondicionado, a lo que Hernández se negó.

Testigos relataron que la joven salió corriendo del establecimiento cargando al bebé, quien estaba “flácido y morado”, mientras otra persona sacó del vehículo al niño de dos años que “parecía a punto de colapsar”.

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La defensa dice que fue un error, no un asesinato

Por su parte, la abogada defensora Teryl Wakeman calificó el hecho como un “terrible error humano”, argumentando que la madre dejó a sus hijos con galletas, leche y el carro encendido con el aire acondicionado.

Aseguran que el motor se apagó sin que la joven lo advirtiera.

El equipo legal planea aceptar los cargos por homicidio involuntario y crueldad infantil, pero impugnará el de asesinato en segundo grado.

El juicio continúa, mientras la comunidad de Bakersfield exige justicia para el pequeño Amillio.

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